[ˈfast̪a]
OrigenDel castellano antiguo fasta, del más antiguo hata, fata, quizá préstamo del árabe حتى (ḥatta), o del latín ad ('a') ista ('esta'), o de ambos.
- Hasta.
“-No me levantaré jamás de donde estoy, valeroso caballero, fasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el cual redundará en alabanza vuestra y en pro del género humano.”